En dos líneas...

Regalándome los odios, Ludovico Einaudi. Consigo ponerme delante del teclado, mientras me acompañan los canes y la Micha. E intento redactar algo decente, que no aburra nada más leer las dos primeras líneas. Si lo consigo, perdonarme. Pero es que no sé que pasa que cuando parece, o nosotros creemos que parece que se van encaminando las cosas, algo se vuelve a torcer.

Va a cumplirse un año desde que creé este blog.  Tuvo aceptaciones buenas y otras no tan buenas. Cosa que no fue la detonante para que sólo llegase a publicar tres entradas. Y gracias! Fueron varios factores como por ejemplo una ruptura sentimental que causó que me quedara sin internet en casa. Y ya sabemos que con los poquitos megas de nuestra tarifa no podemos hacer mucho más que subir fotos a Instagram, visitar alguna web para ver si las previsiones son buenas o no para salir a surfear, WhatsApp, etc... Y no, no me daba para pagar una línea ADSL. Me cambié de casa para terminar definitivamente con el pasado. Ésos recuerdos, en esos momentos, no hacían bien. Yo seguí practicando deporte, surfear, remar, bici, correr, entrenos en la calle, un poco de hierro... Sin descuidar la alimentación por supuesto.



Ni a mi compañera de viaje, la diabetes.


Aprendí a descubrirme más. A pasar tiempo conmigo misma. A hacer lo que me viniera en gana sin importar el momento o lo que fueran a pensar. Os lo recomiendo!

Intentaba rehacer mi vida. Pero sinceramente, no me sentía al 100%. Llegué a sentirme sola. Llegué a pensar que qué hacía allí, tenía trabajo si, pero nunca llegaba a fin de mes. Y eso... eso no es bueno para nadie. He tenido la suerte de poder contar con personas maravillosas en esos complicados momentos.
Empecé a barajar la posibilidad de cambiar de isla. Pero llegó el momento en el que un familiar me abrió los ojos y me hizo ver que donde realmente hacía falta era en casa. Barcelona.
Si mis padres estuvieron ahí cuando yo los necesité, ahora soy yo quien tiene que dar la mano y no dejarlos solos. Intentando llevar la situación lo mejor que se pueda. Agradeciendo cada mañana por poder escribir otro capítulo más de mi vida.
El 21 de octubre del 2017 llegué a Barcelona con mi familia perruna y gatuna, mis enseres y mis miedos y dudas por como se fueran a ir dando las cosas aquí y a la vez una pequeña ilusión por el cambio de aires. Volver a empezar de nuevo.
En estos casi cuatro meses que llevo aquí, aún no me siento adaptada. Hay muchos días en los que me vengo abajo, en los que no tengo ganas de nada. Me quedaría en la cama pensando por qué?! Por suerte, siempre elijo la opción de poder decir: Ha valido la gracia cambiar el chip y levantarme aunque estuviera diluviando o supiera que no podría ser un buen día. Por que siempre es mejor descubrir lo que puede ser a quedarse pensando o inventando suposiciones no reales.


Cada día que pasa aprendo que hay que intentar no agobiarse por cosas del mañana que no podemos solucionar hoy. Que no hay que ahogarse con cosas que no sabemos cómo van a suceder hasta que llegan. Hay que disfrutar el momento, el ahora. El ayer ya se fue y el mañana aún no ha llegado. Así que cojamos el ahora y exprimamos hasta no dejar gota. 
Y como digo siempre: con positivismo y una gran sonrisa!



Sé que esta entrada no trata mucho de nada sobre la temática del blog. Tan sólo quería compartir con quien quiera leerlo como ha sido, así por encima, el 2017. Ahora, en este 2018, intentaré hacer que sea todo bueno, bonito, beneficioso. 💙

En la próxima entrada escribiré sobre el cambio en mi alimentación y el por qué.
Espero no haberos aburrido mucho!


AnitA





Comentarios

  1. Preciosa, estoy aquí sentado para seguir leyendo está historia, que seguro como muchas otras, tendrá un final super feliz.... Y no porque vaya a suceder, sino porque tú harás que suceda.
    Lala.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Los comentarios constructivos y bonitos, siempre serán bien recibidos!

Entradas populares