Llegar a.

 << Después de pensarlo mucho, he llegado a una confusión >>. 


 

Es una frase que me hace gracia y, verdaderamente, no sé por qué. Quizás sea por el hecho de pensarlo mucho, o por llegar a la confusión que me hace pensar aun mucho más. Ni Einstein, después de hacer cuatro garabatos en la pizarra, podría darme una buena respuesta, creo.  

 

Dicen que crear confusión libera creatividad y esta afirmación me enseña que se podría producir un súper film, o una súper historia, con tan solo cuatro palabras dichas en según qué momentos y sin obviar el estado de ánimo del director. Todo este conjunto hace pensar mucho y que se llegue a una confusión. ¡Repetimos!

 

Así, se pueden pasar muchos capítulos. Pero pensemos. ¿Por qué no hacemos por querer comunicarnos más, y evitar tener que llegar a esa confusión? Sobre todo, si es una confusión tóxica. 

Reconozco que soy la primera a la que le da pavor tener que hablar sobre algo que le incomoda, pero oye, qué bien se queda uno después de comunicarse. Cosa que no implica que tenga que desaparecer la dichosa confusión. Mas el sentido de liberación, crece. 

 

Comunicación y aceptación. Sí, sí, aceptación. ¿La de uno mismo? No. La aceptación de los actos de los demás. Lógicamente, todos somos libres de hacer y decir lo que creamos oportuno, pero, tanto para el locutor como para el oyente, y bajo mi modo de ver, debe ser con respeto, respeto sincero. 

Digo sincero porque, (pongo como ejemplo algo que no me agrada), no me vale que me digan lo que quiero escuchar para hacerme contenta y ocultar lo que verdaderamente se esconde tras esas palabras falsas a sabiendas de que no son de mi agrado y que el locutor siga con sus actos. Bienvenida seas, confusión.

Esto es aplicable a ambos entes. No des, lo que no te gustaría recibir. 

 

Esta reflexión me hace llegar a ver que debemos de centrarnos en nosotros mismos. Estar bien contigo mismo y no confundido. Que, si algo no te gusta, háblalo, cámbialo, bórralo, edítalo. Y si sigue sin gustarte, apártalo, elimínalo. Aunque cueste. 

 

 

Mucho amor, pero, sobre todo, del propio. 

Comentarios

Entradas populares